
| devalsain.com: Inicio > Presentación del nº 24 de Crónicas Gabarreras |
PRESENTACIÓN DE LA REVISTA "CRÓNICAS GABARRERAS"

El pasado sábado 29 de agosto tuvo lugar la presentación del número 24 de la revista Crónicas Gabarreras, con la que se completan 25 años de publicaciones —ya que la trayectoria se inició con el número 0—, con la única interrupción del año de la pandemia.
Maite Isabel y José Manuel Martín, creadores e impulsores de esta maravillosa iniciativa, nos convocaron un año más para presentarnos el contenido de la revista y hablar sobre él. José Manuel nos anunció que, en esta ocasión, la audiencia podría disfrutar de la intervención de un elenco de vecinos que nos emocionaría desde el atril. Así, Luis Miguel García, Beatriz Gil y Samuel Alonso traerían de vuelta a antepasados muy queridos y recordados en nuestro pueblo por el buen hacer y la cordialidad que siempre atesoraron, valores que les valieron el cariño y el reconocimiento de toda la comunidad.
También resultaría emotiva la intervención de Evelio España, quien en este número da continuidad al artículo que en el año 2000 contribuyó al lanzamiento de esta publicación, un texto de referencia para todos los que vivimos nuestro arraigo con la misma intensidad. Y, por supuesto, destacó la clase magistral que nos regalaría nuestro querido y apreciado cronista Eduardo Juárez, fuente inagotable de anécdotas, hechos y sabiduría que haría las delicias de los presentes.
Abrió la ronda de intervenciones Evelio España, quien quiso dar continuidad a su ya mítico artículo «Ser de Valsaín» —dedicado a su madre y publicado en aquel primer número—. Con la emotividad a flor de piel, Evelio evocó la dura vivencia de tener que marchar del pueblo y la nostalgia imborrable que deja el distanciamiento del hogar. Asimismo, apeló a esa sensación de unión, respeto y amistad que se vivía en Valsaín a pesar de un entorno duro, difícil y en ocasiones hostil, que exigía mucho esfuerzo y sacrificio para salir adelante («nadie regalaba nada») y donde «aprendimos a ser solidarios vecino con vecino» para superar dificultades extremas, como el hecho de quedar incomunicados por la nieve.
Evelio afirmó que todo ha cambiado tanto que, en la actualidad, «me siento un extraño en mi propia casa, nos están robando la esencia». Por eso nos animó a todos a inculcar ese espíritu de confraternización de Valsaín a nuestros hijos, para poder luchar juntos y salvar nuestro entorno. También hizo referencia a iniciativas y grupos muy importantes para la preservación del pueblo, como la Hermandad de la Virgen del Rosario, la Sociedad de Festejos, las Águedas y las peñas —con mención especial a la peña El Tizo—, además de a artistas, deportistas, toreros, escultores y al altruismo que todos ellos profesan («lo que yo disfruto, lo disfrutan todos»). Finalmente, quiso destacar la labor de Maite y José Manuel al «hacer pueblo con su trabajo y dedicación».
Tomó el relevo Beatriz Gil, enfermera de profunda vocación y extraordinaria calidad humana. Con la cercanía que la caracteriza, dio las gracias a la revista por brindarle la oportunidad de «hablar bien de la gente que quiero y del pueblo que adoro». Bea nos recordó que la memoria de nuestros mayores es un tesoro frágil que debemos grabar y preservar, un propósito que Crónicas Gabarreras abraza con maestría. Emocionada, evocó el recuerdo de sus abuelos, el señor Benito y la señora Adoración, recordados carniceros de Valsaín. Nos regaló la preciosa estampa del día a día de su abuelo ordeñando, preparando las reses, negociando y ayudando a su abuela a despachar en la carnicería, de quien dijo que no conocía a «doña pereza», pues recibía a todo el mundo con la mejor carne y la mejor sonrisa. Confesó que esta revista es una de sus colecciones más valiosas y elogió el talento de Maite y José Manuel, a quienes definió como «almas que llevan en la sangre el arte de contar historias».
Le llegó el turno a Luis Miguel García (Luismi), quien nos sumergió en las raíces de su familia a través de la historia de la Taberna de Nico, su bisabuelo. Tras un minucioso trabajo de investigación entre archivos, documentos y confidencias familiares, Luismi retrató aquel establecimiento no como un simple negocio, sino como un refugio cálido. Era la verdadera «red social» de la época: un espacio donde el frío y las penurias quedaban fuera para dar paso al encuentro, la convivencia y el sentimiento de comunidad. Agradeció a la revista su labor ininterrumpida rescatando fotografías y recuerdos inéditos —como si Valsaín guardara un baúl sin fondo— y dedicó un hermoso reconocimiento a Maite y José Manuel por ser «almas que cosen las voces sueltas hasta convertirlas en la revista» y «tejer la historia del pueblo», sin olvidar a Juan José Martín por poner rostro e identidad visual a las portadas a través de su reconocida imagen.
La intervención de nuestro apreciado cronista e historiador Eduardo Juárez volvió a encandilar a los presentes. En esta ocasión, nos regaló una magistral pincelada sobre los oficios de antaño «más allá de la madera»: desde la curiosa figura del guarda fieras de Enrique IV, pasando por los loberos, hasta los pescadores de antaño, rindiendo un afectuoso y cariñoso homenaje a nuestro querido Cipriano Sastre (Cipri), maestro de la pesca local.
Cerró el acto el alcalde Samuel Alonso, quien enmarcó su intervención entre la gratitud institucional a los creadores de la revista y el cariño personal como colaborador. Samuel nos trasladó al pasado a través del recuerdo de su abuelo, Mariano Llorente Sanz (Mariano Cabanillas), un hombre polifacético y trabajador infatigable al que muchos recordaron al evocar su viejo camión rojo, siempre listo para lo que hiciera falta. Conmovido, nos regaló una reflexión final sobre la importancia de apretar la mano de nuestros abuelos, escuchar su sabiduría y disfrutar de su presencia mientras los tenemos cerca, porque «los abuelos siempre hablan con la voz del corazón».devalsain.com